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Número 4

La segunda edición de la Escuela de Verano de la juventud aliancista tuvo lugar a mediados de julio, con matrícula de todo el país y un cuerpo docente de primer nivel, incluidos politólogos, investigadores, dirigentes sociales, funcionarios federales y un gobernador de la camada que llegó arropada por la plataforma turquesa.

La Escuela de Verano germinó en el Movimiento Nacional de Jóvenes. Es un almácigo de dirigentes para un mañana que se antoja muy próximo, un vivero de herramientas básicas que moldeen el carácter, nutran el entendimiento y refuercen la actitud de nuestros jóvenes colegas ante los grandes retos que entraña construir una mejor sociedad y un mejor país.

Un evento así tiene muchas lecturas -incluso la lúdica- pues la política, en contrapunto con la grilla, es una tarea que se nutre de voluntad, energía, generosidad, compromiso y formación académica.

En su célebre discurso en la Universidad de Guadalajara el 2 de diciembre de 1972, Salvador Allende habló de la participación de los jóvenes en la política. “Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica”, dijo, pero inmediatamente matizó: “Ser agitador universitario y mal estudiante, es fácil; ser dirigente revolucionario y buen estudiante, es más difícil”.

Manuel Buendía colocaba al periodismo y a la política en un mismo nivel de responsabilidad como conductores sociales. Y condición sine qua non para ambos, sentenció, es un proceso permanente de formación que a políticos y periodistas blinde contra el adocenamiento y la mediocridad. Hay que dar oídos a estos mensajes.

Los textos de nuestras compañeras Alma Neri, Petra Schdmit y Rocío Flores reseñan los trabajos de la Escuela de Verano y nos ofrecen una visión del ambiente que campeó durante la semana de clases, debates, análisis, reflexiones y, claro, diversión.

Publicamos entre el cúmulo de informaciones sobre la vida de nuestro partido, tres entrevistas que demuestran que no hay imposibles para quienes toman la decisión y asumen el compromiso  de trabajar para construir una sociedad mejor, más equitativa y democrática, y son testimonios del crecimiento de Nueva Alianza a lo largo y ancho de México. Sandra Corona y Bladimir Zainos nacieron políticamente en las juventudes aliancistas y llevarán nuestras banderas al Congreso estatal y a la Presidencia Municipal de Tepeyanco, Tlaxcala, mientras que Daniel Quiroz, ya no tan joven, pero tampoco tan viejo, en poco tiempo será el huésped principal del palacio de gobierno en Villa Sola de Vega, Oaxaca.

Es una tríada de ejemplos entre los muchos que iremos citando en números próximos de El Turquesa. ¿Qué tienen en común? Evidencian la creciente confianza del electorado hacia la plataforma y los valores aliancistas. Esta es una realidad que valora el consejero del Instituto Nacional Electoral Ciro Murayama quien, en una entrevista exclusiva con nuestro periódico, habla sobre el pasado proceso electoral.

Parece que fue ayer. Hoy aparece el número 4 de El Turquesa, el periódico nacido para enlazar a las fuerzas aliancistas de la capital de la República durante las elecciones para la Asamblea Constituyente y que hoy llega a nuestros correligionarios en todo el país. El Turquesa se suma a los mecanismos de comunicación que bajo el sello de Agencia Nueva Alianza dan sostén a un postulado clave en los procesos políticos democráticos: los partidos son, en esencia, mecanismos de comunicación.

El Turquesa es el periódico de todos y cada uno de los militantes y simpatizantes de Nueva Alianza, a quienes convoco a apropiarse de él y con sus aportaciones, convertirlo en el espacio de comunicación aliancista por excelencia.